8 jun. 2013

Día internacional de los océanos.

Sin ellos la historia del planeta se habría escrito sin nosotros, no habría vida. 

El tiempo ha pasado y desde que se originaron los primeros organismos en las ácidas aguas de los inicios del tiempo, se ha ido formando en la tierra una colonia exponencialmente creciente de seres vivos que pueblan el mundo utilizando cada gota de agua que se trajo desde alguna parte del universo, para nutrirse y poder vivir el  paraíso que es el planeta tierra. 


El agua, ese componente que nadie puede presumir de carecer en sus entrañas y que ni un solo ser vivo 
debería despreciar. El planeta azul. Muchos son los océanos que tenemos nombrados aunque en realidad no sea más que una masa gigantesca de agua que nos refresca la vida. Debemos darle las gracias a lo que sea que mueve la suerte por habernos brindado la oportunidad de vivir en un lugar así y de habernos dado la capacidad de saber que debemos protegerlo porque es nuestra existencia; aunque aún haya muchos que no sepan o quieran hacerlo, porque no son conscientes de lo grave que resultaría que ese brillante, fresco, azul e inmenso tesoro se acabara convirtiendo en una masa tóxica de heces y residuos industriales. 


Hogar de peces, mamíferos o reptiles, el mar es un lugar rebosante de vida. Las olas y las mareas mueven lo inimaginable y su furia es devastadora. Nos proporciona alimento, nos proporciona el agua de las cosechas, nos proporciona fenómenos maravillosos y dulces paseos en barco. Hay una poesía en navegar tan antigua como el mundo. Gracias a ello sabemos de América el resto del mundo y también como es una puesta de sol en alta mar. 

Cuidemos aquello que tenemos de prestado y prestemos atención a la paz que nos da una masa en constante movimiento.